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  • Florinda

VIVERO CAFÉ · PARTE IV




28 de mayo del 2016 – Llegó el día. Primer encuentro de Naves. Ya me sentía más preparada para encarar un proyecto botánico urbano y sustentable.

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Llegamos con el equipo: Agus, Ale, Caro y yo. Felices!

Un campus verde muy lindo, mucha gente entusiasmada, café y medialunas. Yo estaba en mi salsa.

Desayunamos y entramos al auditorio.

Para arrancar un representante de cada proyecto tenía que pasar al frente a presentarse y presentar de manera breve su idea. Oh dios! Vergüenza.

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Dato de color: yo quería que mi idea fuera sustentable, y además de cumplir un sueño quería crear una empresa B.

Venía de meses de evaluar cada detalle de la idea y del proceso para que así lo fuera.

En todo ese trabajo previo una sóla cosa era un “enigma sin solución”.

Café Florinda además de ser un oasis verde para parar y reparar… pretendía ofrecer café orgánico al paso.

Amo caminar por las calles con un café, o poder comprarlo y tomarlo en una plaza. Y quería como parte de mi proyecto propiciar esa experiencia.

El enigma imposible: casi nada es menos sustentables que los vasos térmicos descartables de café para llevar. Que usamos diariamente de manera indiscriminada. Y no me interesaba ni me interesa comenzar un proyecto que siga sumando residuos de ese tipo.

Me informé de todas las maneras posibles… pero para vender café al paso, rentable y popular… no había vaso en el mercado que lo reemplace de manera consciente.

En mi mente del momento “”tenía todo resuelto””, menos eso.

Con eso en mente llego el primer día a Naves.

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Volvamos al auditorio. Momento de pasar al frente decir mi nombre, mi idea y no desmayar.

Adelante mío un joven, de no más de 19 años a mi parecer. Pasa… se presenta… Y cuenta que su idea, en actual proceso de desarrollo y prueba. Su idea era… ay… casi que quiero cortar el post acá… y hacerlos adivinar qué era lo que estaba desarrollando este pequeño genio!!!!!!!

Cito sus palabras: “una máquina que produce, a demanda, vasos que se degradan completa y rápidamente y hasta son ingeribles, para poder reemplazar a los vasos descartables”.

Sí lectores, el chico que se presenta delante mío estaba desarrollando lo que yo en estos meses realmente había detectado como un problema social actual carente de solución. Este chico lo entendió todo!

Supe en ese instante que él era uno de los ganadores de ese año del concurso Naves (2016). Y así lo fué. Sacó el segundo puesto meses después. Se llama

Jerónimo Batista Bucher y su marca es: SORUI.

Googleenlo y siganlo de cerca porque ya lo vamos a ver algún día dentro de los grandes innovadores Argentinos en el mercado mundial. Un pequeño genio.

Y sé que un día voy a estar en una plaza tomando un café en uno de sus maravillosos vasos biodegradables.

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Con ese acto de magia arrancó Naves. Sincronicidad.

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Nuestro tutor asignado para atravesar el proceso fue el genio de Juan Augusto Chereminiano creador de The Temple Bar. Gracias Juani!

Con él como guía atravesamos un proceso de poner a prueba la idea y sus falencias. Pulirla, pivotear, mejorar, ver qué tan rentable era realmente.

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Fue un proceso desafiante y de atravesarlo hoy en día lo haría totalmente diferente. “Con el diario del lunes…”

Tuvimos presencias de varios oradores inspiracionales. Muy buenas todas!

Mi preferida por lejos fue la charla que nos dió Guibert Englebienne, uno de los fundadores de Globant. De jeans gastados, remera de algodón y zapatillas subió al escenario cual Rockstar californiano.

Empezó contándonos que no tenía nada preparado para decir porque le habían avisado la noche anterior (mientras tomaba un whisky en la fiesta de un amigo), que tenía que hablar en Naves.

Listo flaco, ya me parecés lo más!

No recuerdo nada más solo que capturó mi atención hasta que se fué. Y que me pareció brillante, espontáneo y tremendamente canchero.

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Pasar por Naves, para mí, fue ante todo una experiencia inspiracional. Mi idea original del vivero/café/biblioteca tenía muchos obstáculos por delante… y para completar el modelo de negocios que te proponían en el concurso, la transformé en algo diferente.

Cerramos la experiencia muy contentas todas. Quizás otro día les cuente eso más en detalle o quizás no, pero lo más importante es que más allá de cualquier curso, planilla, modelo de negocios, etc… yo seguía y sigo queriendo lo mismo desde el día 1:

Un pequeño y frondoso vivero con un café y una biblioteca. En donde parar y reparar, en el medio de la ciudad.

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¿Qué me llevé de Naves? Empezar por lo más simple y menos costoso. Empezar LEAN. Dar el primer paso, de la forma más sencilla posible, respetando la propuesta de valor de mi marca. Amo el minimalismo, así que compré la idea.

Así fue como comencé a vender plantas de interior para hogares y oficinas. Siendo mi propuesta de valor, fomentar el contacto con la naturaleza en nuestras rutinas urbanas diarias, entendí que la molécula más sencilla era poner una planta en un hogar, en un local, en una oficina.

Y que ya llegaría el día en que pondría un vivero-café en la ciudad…

Próximamente voy animarme a compartirles cuáles serán mis próximos pasos de acá a marzo 2020, para empezar a materializar ese espacio que imagino.

Gracias por leer!

GANADORES NAVES 2016

Categoría: Idea de negocio

1° PROCER: Dispositivo portátil de lectura auditiva capaz de convertir texto impreso a voz para ciegos, disminuidos visuales y disléxicos.

2° SORUI: Alternativa ecológica al consumo de vasos de plásticos desechables, máquinas que producen y dispensan de forma automática vasos hechos a partir de fibras de algas que se degradan completamente en unas pocas semanas tras ser desechados.

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